Llama Monreal a la unidad en Morena
En una conversación con periodistas en la sede nacional del PAN, el vocero Jorge Triana reconoce errores estratégicos del partido tras la elección presidencial de 2024, defiende la decisión de competir sin alianzas en 2027 y admite la ausencia de un liderazgo presidencial propio. El relanzamiento del partido —explica—, pasa por abrir la militancia, impulsar candidaturas ciudadanas y reconstruir la identidad política de Acción Nacional frente a la hegemonía de Morena
La pregunta apareció casi al inicio de la conversación, antes de cualquier diagnóstico partidista o explicación estratégica: “¿Dónde está la oposición?”. Jorge Triana Tena, vocero nacional del Partido Acción Nacional, la formuló como quien reconoce una inquietud instalada en la conversación pública después de la elección presidencial de 2024. No huboatril ni discursos preparados en la sede nacional del PAN, el llamado “búnker” de Avenida Coyoacán, sino una mesa compartida con periodistas, en un ambiente más cercano al análisis político que a una conferencia de prensa tradicional.
La interrogante no era simplemente retórica. La derrota electoral, el predominio político de Morena y la ausencia de liderazgos opositores visibles forman parte de un diagnóstico que el propio PAN intenta procesar. La conversación con Triana se convirtió así en una ventana al momento que vive Acción Nacional: autocrítica interna, revisión estratégica y la búsqueda de un nuevo rumbo político en un sistema donde la oposición todavía no encuentra la figura capaz de disputar el poder.
Esta inquietud —en su opinión—, refleja el clima político actual. La oposición, explicó, enfrenta un escenario adverso que combina la concentración de poder político con errores propios acumulados durante años, y describió ese contexto como un momento de “hiperpresidencialismo” en el que la mayoría legislativa del oficialismo limita la capacidad de acción de los partidos opositores.
A ello —dijo—, se suma la presencia cotidiana de La Mañanera, la conferencia matutina presidencial, que calificó como “una caja de resonancia política difícil de contrarrestar en términos de visibilidad pública, un terreno donde la oposición parte con desventaja”.
Pero la parte más relevante de su intervención fue la autocrítica dirigida al PAN. Triana reconoció que el partido enfrenta las consecuencias de decisiones equivocadas tomadas durante su paso por el gobierno federal y en los años posteriores como oposición. No habló de fracturas internas, sino de un proceso de revisión profunda que busca entender por qué su partido perdió conexión con sectores importantes del electorado.
Esa autocrítica incluyó el reconocimiento de errores en la política de alianzas, en la comunicación partidista y en la adopción de prácticas que, en su opinión, no formaban parte de la tradición del PAN. Mencionó el corporativismo, las afiliaciones masivas y la pérdida de identidad ideológica como factores que contribuyeron al debilitamiento del partido.
La conversación se llevó a cabo en su sede nacional, el edificio ubicado sobre Avenida Coyoacán y Eje 8 Sur José María Rico, en la colonia Del Valle de la Ciudad de México, un inmueble que dentro del propio partido suele ser llamado, con una mezcla de ironía y orgullo, “el búnker”. Desde ese edificio de varios niveles —de arquitectura moderna, muros de concreto y cristal, diseñado para concentrar oficinas, salas de reunión y áreas operativas del Comité Ejecutivo Nacional—, se coordinan las decisiones políticas del panismo en todo el país.
La reunión comenzó sin el ritual rígido de las conferencias políticas tradicionales. No huboatril ni discursos preparados, sino una mesa compartida con periodistas y colaboradores del Partido Acción Nacional. El vocero nacional del PAN agradeció la presencia de los asistentes y propuso desde el inicio una conversación abierta sobre el momento político del país y del partido. La escena tuvo algo de sesión de autopsia política: un intento por entender qué ocurrió después de la elección presidencial de 2024 y hacia dónde puede moverse la oposición en los próximos años.
La elección presidencial de 2024 apareció entonces como parte sustantiva del análisis. Triana explicó que el PAN realizó estudios cuantitativos y cualitativos en prácticamente todo el país para entender el comportamiento del electorado. Esos estudios, mencionó, obligaron al partido a replantear su estrategia política.
El dato más revelador fue que cerca de la mitad de quienes no votaron por Acción Nacional señalaron como motivo principal la alianza con el PRI. Para Triana, ese resultado mostró que la coalición no sumó apoyos, sino que trasladó al PAN el rechazo ciudadano hacia su aliado electoral.
“Compartimos negativos”, dijo de manera directa, en una frase que sintetizó la lógica del diagnóstico interno. La alianza, explicó, terminó desdibujando la identidad del PAN ante el electorado, particularmente entre los votantes jóvenes que no vivieron los gobiernos panistas.
El relanzamiento del partido, aseguró, surgió de ese diagnóstico. No se trata sólo de cambiar la imagen institucional, sino de modificar la relación entre el PAN y la ciudadanía. El objetivo es recuperar credibilidad política y reconstruir la identidad partidista.
Mientras la reunión avanzaba, apareció Itzel Arellano, tesorera nacional del PAN, quien se integró a la mesa. Triana la presentó con un comentario que rompió la formalidad del momento: “Es la persona más importante de este edificio”. La frase provocó sonrisas, pero también subrayó el papel que desempeña la dirigencia nacional en el proceso de reorganización partidista que el PAN intenta impulsar después de la derrota electoral.
Esa experiencia explicó el tono analítico con el que se desenvolvió la conversación. La trayectoria de Jorge Triana, abogado originario de la Ciudad de México, incluye haber sido diputado federal en la LIX y LXV Legislatura, además de su paso por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y el Congreso de la Ciudad de México donde presidió la Comisión de Asuntos Político-Electorales, posición que lo colocó durante años en el centro de debates sobre reglas electorales, partidos políticos y procesos democráticos locales.
Entre los cambios anunciados por la dirigencia nacional del PAN, que preside el exalcalde de la alcaldía Benito Juárez, exdiputado federal y una de las figuras más visibles del panismo capitalino, Jorge Romero Herrera —quien asumió la dirigencia nacional del partido tras el proceso interno realizado después de la elección presidencial de 2024—, se encuentra la apertura del padrón de militantes, históricamente restringido. Triana explicó que muchas personas interesadas en participar políticamente encontraban obstáculos para afiliarse al PAN.
“Era más fácil cambiarse de país que afiliarse al partido”, comentó con ironía, recordando testimonios recogidos en los estudios internos. La nueva estrategia contempla mecanismos digitales de afiliación y una simplificación del proceso de ingreso al partido, en un intento por hacerlo más accesible para nuevas generaciones.
Tanto Itzel Arellano como Triana Tena reconocieron que el PAN enfrenta un problema demográfico evidente. La edad promedio de sus militantes es de 51 años, una cifra que refleja el envejecimiento de su base partidista. “Si no abrimos la afiliación y atraemos jóvenes, el partido se nos acaba en veinte años”, advirtieron.
El vocero recordó que el PAN nació como una escuela de ciudadanía, además de ser un instrumento para competir por el poder político. Esa dimensión formativa, dijo, se fue perdiendo con el tiempo. “Nos enfermamos de gobierno”, afirmó, al reflexionar sobre el impacto que tuvo el ejercicio del poder en la cultura interna del partido.

Itzel Arellano —quien participa en el proceso de reorganización financiera y operativa del partido tras la elección de 2024—, intervino entonces para explicar que el relanzamiento busca convertir al PAN en un instrumento ciudadano que permita competir electoralmente a personas sin trayectoria partidista. La tesorera nacional subrayó que la selección de candidatos deberá basarse en competitividad electoral y respaldo social, no en estructuras internas. Se explicó que la segunda etapa del relanzamiento consiste en construir propuestas programáticas mediante foros ciudadanos en todo el país.
El partido pretende sintetizar esas propuestas en una agenda clara sobre seguridad, economía y política social, temas que —según estudios internos—, preocupan más a la población, reconoció el vocero, quien igualmente mencionó que la comunicación política del PAN quedó rezagada frente a la transformación digital de la política.
“Hoy no se entiende la política sin estrategia digital”, dijo, al mencionar inteligencia artificial y marketing político como herramientas indispensables. La conversación dejó la impresión de un partido en proceso de introspección, consciente de sus errores y de la necesidad de reconstruir su relación con la ciudadanía antes de pensar en volver al poder.
El llamado relanzamiento del PAN, más que una operación de imagen o de comunicación política, aparece como un esfuerzo por reconstruir identidad y sentido histórico dentro de un sistema político en el que Morena conserva la iniciativa, mientras la oposición todavía no encuentra la figura ni el proyecto capaces de disputarle el poder con posibilidades reales.
Una vez superada la fase de autocrítica interna, la charla se desplazó hacia el terreno de la estrategia política futura. El tema central comenzó a girar alrededor de la oposición mexicana y su capacidad real de competir frente al oficialismo en los próximos procesos electorales. La discusión dejó de ser introspectiva y se volvió inevitablemente estratégica: cómo enfrentar a un movimiento político que concentra poder institucional, narrativa pública y ventaja electoral.
El tono general de la conversación dejó una sensación persistente de incertidumbre política. El PAN intenta redefinirse en medio de un escenario donde la oposición, en su conjunto, sigue buscando liderazgo, narrativa y una estrategia capaz de competir con eficacia frente al oficialismo. La charla con los periodistas permitió asomarse a un partido consciente de sus errores recientes, preocupado por su viabilidad electoral en el corto plazo y dispuesto a explorar caminos poco tradicionales para recuperar competitividad.
Triana confirmó que el PAN no buscará, al menos por ahora, una alianza nacional con el PRI rumbo a la elección intermedia de 2027. La decisión, explicó, responde directamente al diagnóstico electoral realizado después de la contienda presidencial de 2024 y subrayó que no se trata de una ruptura ideológica, sino de una evaluación política basada en resultados.
En ese momento planteó una objeción que parece inevitable en la lógica electoral. Le pregunté que si no resultaba un acto de egoísmo político para el PAN privilegiar la identidad partidista cuando la experiencia reciente demuestra que una oposición dividida, compitiendo cada partido por su cuenta, está prácticamente condenada al fracaso frente a Morena.
Mi pregunta introdujo un silencio breve en la mesa, pues el dilema no es menor: preservar la pureza partidista o construir una fuerza electoral capaz de competir realmente por el poder. Sin embargo, Triana respondió, sin eludir el fondo del planteamiento:
—“Tuvimos una experiencia muy buena en 2021 y una muy mala en 2024. La alianza nos perjudicó más de lo que nos ayudó” —dijo.
Su respuesta dejó ver una convicción política ya instalada en la dirigencia panista: la coalición electoral terminó diluyendo la identidad del partido ante el electorado. Y según explicó, los estudios internos indican que Acción Nacional habría obtenido un porcentaje mayor de votación compitiendo solo, aun cuando ello no hubiera cambiado el resultado final de la elección presidencial.
Su respuesta no resolvió del todo el dilema planteado, ya que la lógica electoral de la oposición parece moverse entre dos tensiones: la necesidad de unidad para competir y la necesidad de identidad para sobrevivir políticamente. Sin embargo, Triana insistió en que la política de alianzas no está cancelada, sino sujeta a revisión en función de las circunstancias electorales. Para 2030, aclaró, el escenario podría ser distinto y la construcción de un frente opositor más amplio no está descartada.

La conversación se movió entonces hacia la futura elección presidencial, donde apareció una de las afirmaciones más relevantes de la reunión: el reconocimiento de que el PAN no cuenta hoy con un liderazgo presidencial visible. Triana no intentó suavizar esa realidad; por el contrario, la asumió como parte del diagnóstico político. “Hoy no tenemos una figura que pueda competir por la presidencia”, dijo con franqueza. De esa carencia surge, según explicó, la idea de impulsar un candidato proveniente de la sociedad civil.
—“Tenemos que impulsar un outsider”, afirmó, utilizando un término poco habitual en el lenguaje político tradicional del PAN.
La propuesta refleja la búsqueda de nuevos liderazgos fuera de las estructuras partidistas, en un intento por conectar con un electorado que, según el propio diagnóstico panista, se ha distanciado de los partidos tradicionales.
El nombre de Ricardo Salinas Pliego apareció inevitablemente en la conversación. El empresario, dueño de TV Azteca, ha expresado en diversas ocasiones opiniones políticas críticas hacia el gobierno federal, lo que ha generado especulaciones sobre un eventual papel político. Ante la pregunta directa sobre esa posibilidad, Triana respondió con cautela:
—“El no es militante del partido, no hay comunicación con él, pero tampoco podemos cerrarle la puerta a nadie”, una frase que refleja la lógica de apertura que el PAN intenta construir rumbo al proceso electoral federal de 2030.
La coyuntura permitió analizar también la elección presidencial de 2024, particularmente a las condiciones en que se desarrolló el proceso electoral en la que participó Xóchitl Gálvez, que fue respaldada por la coalición opositora Fuerza y Corazón por México, integrada por los Partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD).
Esta alianza electoral surgió como un intento de unificar a la oposición frente al bloque encabezado por Morena, y tuvo su origen político en el proceso de selección impulsado por el Frente Amplio por México, un mecanismo que combinó participación ciudadana, consultas internas y acuerdos partidistas para definir una candidatura única. La coalición representó la convergencia de tres tradiciones políticas distintas —la derecha democrática del PAN, el priismo histórico y la izquierda socialdemócrata del PRD—, en un esfuerzo por construir competitividad electoral en un contexto de fuerte predominio del oficialismo.
Triana sostuvo que ese proceso fue la elección más violenta e inequitativa de la historia reciente del país. Sin embargo, evitó cuestionar el resultado electoral desde el punto de vista técnico.
—“Aritméticamente perdimos”, reconoció, dejando claro que el conteo de votos no permitió una impugnación viable.
La conversación tomó un giro más polémico cuando se abordó la relación entre política y crimen organizado. Triana mencionó investigaciones periodísticas y acusaciones internacionales que señalan presuntos vínculos entre autoridades locales y grupos criminales. Sostuvo que la presión internacional podría jugar un papel determinante en este tema.
—“Si la presión no viene de afuera, aquí no va a pasar nada”, afirmó, en referencia al papel de Estados Unidos en la cooperación en materia de seguridad.
Mencionó asimismo las entregas recientes de presuntos delincuentes a autoridades estadounidenses como ejemplo de esa presión externa. La cooperación bilateral en seguridad, dijo, seguirá siendo un tema central en la relación entre ambos países.
La conversación derivó posteriormente hacia la reforma electoral y los riesgos de modificar el sistema de representación política en México. Triana advirtió que cambios en la representación proporcional o en las reglas electorales podrían alterar el equilibrio institucional y recordó los intentos de reforma electoral del sexenio anterior y la movilización ciudadana que generaron. Para el PAN —señaló—, la defensa del sistema electoral sigue siendo una prioridad política.
Otro tema que surgió fue la revocación de mandato y su posible impacto electoral. Triana sugirió que la presencia de la presidenta en la boleta podría convertirse en un factor político complejo para el propio oficialismo.
—“Cada día que pasa pesa más la presidenta electoralmente”, afirmó, al referirse al desgaste natural del ejercicio del poder.
La charla regresó finalmente al tema de la ciudadanía. Insistió en que la oposición no podrá crecer sin una movilización social más amplia y recordó que la alternancia del año 2000 fue resultado de un proceso ciudadano prolongado, más que de una estrategia exclusivamente partidista.
—“No hay manera de vencer al aparato del Estado sin ciudadanía”, dijo, en una frase que resume su visión del momento político.
