Un punto de vista penal
Varias notas:
La primera: ya nadie, salvo los negociadores mexicanos, parece confiar en la renovación del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
La segunda: en lugar de un acuerdo trilateral y, a impulso de la política de Donald Trump, se buscan entendimientos bilaterales.
Sería la muerte del T-MEC, como la bautizó el magnate en 2012 en su primer período presidencial para incorporar las iniciales de cada país.
Luego Marcelo Ebrard Casaubón incorporó las suyas con la intención de capitalizar políticamente lo logrado con el esfuerzo de muchos y su participación.
Pero ese es otro tema.
Tercera: Ottawa está molesto con México porque se siente abandonado desde hace tiempo porque no se hizo un frente binacional contra Washington.
Ante esta realidad, el primer ministro Mark Carney olvidó la posición de Justin Trudeau -el mismo partido, diferente política- y decidió enfrentar al presidente Donald Trump con una reacción no vislumbrada por su antecesor:
-Arancel por arancel, dólar por dólar,
Y algo más:
Carney volteó hacia la Unión Europea y tras múltiples gestiones está a punto ser socio agregado, lo cual le daría preferencias comerciales y arancelarias.
En silencio, Trump ha hecho lo mismo con el fin de sustituir la importaciones de productos canadienses a Estados Unidos, aunque seguramente no alcanzará el mismo estatus porque hay diferencias por diferentes causas, en especial la guerra Rusia-Ucrania.
CARNEY VE A LA UE
El sentimiento canadiense con México tiene sustento.
Cuando Donald Trump inauguró su segunda presidencia con la declaración de terroristas a los cárteles mexicanos, en febrero de 2025, se sumó el primer ministro Justin Trudeau.
Eso no gustó al gobierno mexicano porque la consideró una medida extrema, pues la legislación estadounidense permitiría a sus agencias internarse y hacer operaciones en territorio.
Y ya sabemos: tras la advertencia de López Obrador la soberanía nacional se ha convertido en dogma y base para la campaña oficialista hacia las elecciones del año próximo.
El miércoles de la semana pasada, 23 de septiembre, ningún orador en la Convención Binacional México-Estados Unidos dio por segura la renovación del T-MEC.
-Es preferible un no acuerdo que un mal acuerdo -resumió Ildefonso Guajardo, ex secretario de Economía, en alusión a un eventual entendimiento a satisfacción de Trump.
Pero hace bien el jefe de esas negociaciones, el secretario de Economía Marcelo Ebrard, en insistir en su discurso sobre la importancia importaciones-exportaciones entre Estados Unidos y México con menos productos chinos.
Pero el T-MEC en los términos tradicionales puede darse por muerto.
PREMIOS AL VERDE
1.- Ni en sueños se imaginó tanto el Verde.
Para iniciar, su posibilidad de acceder a cuatro estados con la retención de San Luis Potosí y Quintana Roo, pues Ricardo Gallardo impondrá a su esposa Ruth González y Eugenio Gino Segura sustituirá a Mara Lezama, verde con vestimenta morenista.
Pero a su alcance están Nayarit y Baja California Sur con Jazmine Bugarín y el diputado Manuel Cota Cárdenas, hijo de ex gobernador ex priísta y ex perredista y hoy subsecretario Manuel Cota Montaño.
Cota Cárdenas tiene un sello propio: marca distancia del gobernador Víctor Manuel Castro, abucheado en presencia de Claudia Sheinbaum.
Y 2.- Isla Mujeres va por un nuevo mercado: convertirla en sede mundial del buceo.
“Queremos que el mundo conozca todo porque nuestro municipio tiene para ofrecer más allá de nuestras playas”, pregonó la alcaldesa Atenea Gómez en el DEMA Show.