CIUDAD DE MÉXICO,. 11 de diciembre de 2018.- Desde San Matías Cuijingo, Estado de México, el grupo homónimo de peregrinos inició su viaje el lunes 10 de diciembre, por la noche. En dos grupos, uno que realiza el recorrido a pie y otro en bicicleta, es como recorren el camino a la Basílica, misma que para las 15 horas ya reportaba una afluencia de más de 5 millones de personas, según informó la alcaldía Gustavo A. Madero.


"Cada uno trae su manda, en mi caso a que me ayude a salir adelante con mis hijos ya que perdí a mi esposo", comentó Jessenia Martínez, perteneciente a este grupo y quién hizo el recorrido a pie. Ella como el resto de los miles de fieles que instalan en la explanada del recinto que alberga a la Virgen de Guadalupe, espera cubierta con algunas cobijas la medianoche para presenciar las icónicas mañanitas.


En el recorrido como cada año se encuentra repleto de personas que bajo manda o voluntad proporcionan comida a los fieles en su recorrido. Dentro de las Basílica son notorias las casas de campaña en las que algunos fieles reposan luego de su trayecto. Hay quienes solamente cuentan con un par de frazadas para arroparse.


Es el mismo caso de René Xotempa, proveniente de San Pablito, Puebla, lugar en el que todavía se habla otomí. Dijo que su agradecimiento a la Virgen es lo que lo motiva a venir cada año, no precisa cuántos, porque ya perdió la cuenta. "Hay veces que perdimos algo y no nos da todo, pero la mitad sí. Nosotros da y tenemos fe en eso", expuso. Añadió que esta vez se transportó en camión, pero en otras ocasiones tuvo que hacer un recorrido de 4 días a pie.

Se estima que para esta edición, que conmemora 487 edición de la aparición de la Virgen, lleguen 8 millones de personas. "A veces llora uno de gustó, de tanto peregrino que viene y adora a nuestra Mamá Lupita", dijo Sandra Robledo, quién también espera arropada en la explanada del Tepeyac. Para la madrugada de este martes se pronostican temperaturas mínimas de 6 grados en la Ciudad de México.

Como cada año los católicos cumplen sus mandas a la Virgen de Guadalupe. Entre ellos destacan quienes desde algún tramo próximo al recinto guadalupano realizan el viaje descalzos, de rodillas o incluso a gatas. Para algunos el paso impacta en la concreto; otros corren con la suerte de amortiguar las rodillas o la planta de los pies en algunas cobijas, mismas que sus acompañantes ponen frente suyo.


En su trayecto los feligreses disminuyen la velocidad de su paso, luego de que el impacto con el suelo comienza a hacer estragos. Algunos devotos se detienen y retoman pronto el paso, rezan en voz baja mientras se acercan al filo de la Basílica. "Algo adolorido pero aquí estoy", comentó Jesús Román de la Rosa, proveniente del Estado de México. Él recorrió cerca de 2 kilómetros descalzo para llegar con la Morenita.

Lo que pide es salud para sus padres y esposa, quién hace poco se sometió a unos exámenes médicos. "A nuestra madre, las promesas que uno hace las debe de cumplir", sentenció. Dijo que como el de él, es el caso de los católicos que asisten, a los cuales la fe y el agradecimiento los moviliza para llegar al Tepeyac. Para la gente que realiza la caminata arrodillada externó su respeto. 


Informes médicos de las dependencias de salud que se encuentran ubicados en la Villa, reportan la mayor cantidad de atención por laceraciones en la rodillas y ámpulas en los pies.