Un punto de vista penal
Desde su autonomía conquistada en 1929, la UNAM ha representado un bastión de libertad académica, crítica y deliberación democrática. Esa prerrogativa histórica enfrenta desafíos provenientes de expresiones de violencia interna.
El reciente ataque en el Colegio de Ciencias y Humanidades Sur —donde un estudiante fue asesinado y un trabajador resultó herido por arma blanca en manos de otro alumno— expuso los límites de Seguridad UNAM, un cuerpo concebido para tareas de control de accesos, patrullajes internos y acompañamiento administrativo, pero carente de facultades plenas de investigación criminal, protocolos de reacción inmediata o recursos para enfrentar situaciones de violencia letal.
Hay una exigencia colectiva de justicia y protección desde el corazón de la universidad. Estudiantes reclaman medidas concretas en apariencia elementales pero que revelan la necesidad de rediseño estructural: ingreso exclusivo con credencial, control de visitantes con identificación oficial, instalación y reparación de cámaras, mayor personal capacitado y una política de tolerancia cero al consumo de drogas dentro de los planteles.
Estas demandas no son concesiones, son reclamos básicos para que la vida académica se desarrolle con libertad y dignidad. El rector Leonardo Lomelí reconoció la gravedad de los hechos y anunció un reforzamiento de medidas de seguridad.
La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, enfatizó la necesidad de que las escuelas sean espacios libres de violencia, lo cual atraviesa por estrategias concretas de seguridad, como el programa Auxilio Escolar, y por el cuidado de la salud mental y emocional de las y los jóvenes.
Estrategias como “Vida Plena, Corazón Contento” lleva a especialistas de la salud mental a planteles públicos de educación secundaria y bachillerato para atender sus necesidades. La propuesta para integrar a los CCH está hecha.
¿Cómo conciliar la autonomía con la necesidad de reforzar la seguridad? La autonomía universitaria, piedra angular de la vida académica mexicana, no puede confundirse con aislamiento, significa la capacidad de decidir de manera libre cómo proteger a la comunidad, siempre con el objetivo de preservar la libertad académica.
La universidad tiene la oportunidad de fortalecer esquemas de prevención, contención y canalización hacia las instancias competentes, al tiempo que desarrolla protocolos claros de coordinación con las autoridades locales y federales.
El lamentable ataque en CCH Sur debe ser visto como parteaguas para repensar los alcances de la autonomía y su relación con la seguridad.




