Ocurrencias, sello sexenal

La política a la mexicana aún tiene ese singular magic touch, que no deja de sorprendernos día a día.

Tenemos una larga historia como sociedad que se alimenta de símbolos y por qué no decirlo, de ocurrencias, que según la época y el sexenio son las de moda son las de novedad.

Por eso no nos extraña que en los altos círculos de la política las ocurrencias sean sustituto de la política misma.

Mire hacia donde quiera y las ocurrencias ahí están como sello del sexenio.

Cómo fue que llegamos a ese momento en el que alguien declaró que está satisfecho con el desempeño de López Gatell, burócrata que se ha distinguido por el peor manejo de la pandemia, no lo sabemos. Pero hace rato rebasamos la cifra catastrófica de los 60 mil muertos para llegar casi a los 300 mil.

Aquí hay otra. Cómo fue que la estatua de un genovés que andaba perdido en los mares del planeta y a quien se le atribuye el encuentro de dos mundos, terminó en una bodega como castigo de algo que ocurrió hace medio milenio y hoy lo etiquetan como políticamente incorrecto.

Deje usted que la estatua de Colón ande como alma en pena, la discusión sobre a quién van a poner en su lugar ha estado llena de hartas ocurrencias.  Entre abucheos y rechiflas quedó eliminada la propuesta de la estatua que se parecía a Ultraman, y para evitarse más broncas optaron por una réplica de la “joven de Amajac”, una princesa olvidada. En fin, más de lo mismo.

Lo malo es que la exaltación a la mujer y sus raíces indígenas quedó en simulación cuando nos enteramos de que una niña y su abuela fueron liberadas tras pasar 11 días en una prisión de Cochoapa, Guerrero, por denunciar el intento de abuso sexual, justificado por lo peor de las prácticas de los usos y costumbres.

Por cierto, ha sido muy triste el papel del director del INAH, el camarada Diego Prieto, quien en este tema de los monumentos nacionales sólo apechuga y acepta lo que le mandan.

Donde busque se encontrará con las ocurrencias nuestras de todos los días.

Hasta parece que hay gatito encerrado en el escándalo tolerado de Lozoya, el personaje estrella de la lucha contra la corrupción a quien tratan con guante de seda; ¿será el mensaje que quieren mandar es que todo se cura con el arrepentimiento?

El tema de Lozoya se convierte en una oda a la impunidad tolerada.

Y si las ocurrencias alimentan todos los días la gestión presidencial, no se diga lo que pasa en la carrera por la sucesión.

Nada ha cambiado, participar en el juego de la sucesión solo es por invitación de #YaSabenQuién, los demás absténgase.

Parece un juego de adivinanzas, pero solo una persona tiene la respuesta. Hasta parece que el dedazo no ha desaparecido.

Pero este juego no deja de ser perverso porque a ratos se convierte en espacio propicio para las guerras internas.

Por eso hay quien cree que tanto apapacho a la que dicen es la favorita, ni la beneficia ni la perjudica sino todo lo contrario.

Y si de los golpes bajos se trata, la cónsul Arvide se pinta sola exhibiendo a su jefe el canciller.

Monreal entró al juego con calzador y pide piso parejo, aún cuando sabe que el candidato para 2024 dependerá de la ocurrencia de una sola persona.

El premio de consolación no es un avión presidencial, sino convertirse en candidato a la jefatura de la CDMX.

La cereza de las ocurrencias tiene que ver con la sublimación del poder presidencial.

Los seguidores y no sus adversarios pedirán que el presidente de la República se someta a una consulta para la revocación del mandato, pero no para que se vaya sino para promover su ratificación.

Este sexenio tiene ocurrencias con sello propio y así será recordado. Ya se verá cuales tienen alcance transexenal

Columnómetro de Aquiles Baeza

1.- Por cómo pintan las cosas la reforma eléctrica tomará más tiempo del que se esperaba y, quien quita, se va a otro periodo.

Los legisladores tienen claro que el debate que más requerirá de tiempo es el económico, que tiene que ver con el Presupuesto 2022.

Al tema eléctrico lo mandarán a foros de análisis. Hoy por hoy hay más opiniones en contra que a favor, ¿o no?

2.- Agendas legislativas abultadas.

El senador Ricardo Monreal y del diputado Rubén Moreira dimensionaron el tamaño de la talacha legislativa para lo que resta del año: en San Lázaro deberán revisar 145 minutas que envió el Senado, mientras que los senadores darán trámite a 350 que les enviaron los diputados. Más lo que se acumule.

3.- Mimetismo en el INAI.

A ver, qué necesidad tenían los comisionados del INAI de justificar su visita a las instalaciones del Aeropuerto Felipe Ángeles y jurar que la autonomía del organismo sigue incólume.

Un video oficial de cuatro minutos, hizo ver a los comisionados como promotores reconvertidos:

__Se trata de una obra de la que nos sentiremos orgullosos los mexicanos, dice Blanca Lilia Ibarra; Francisco Javier Acuña apunta que conviene que todos conozcamos la obra y despejemos mitos y leyendas negras; Julieta del Río hizo énfasis en que la desinformación genera opiniones encontradas; Josefina Román y Oscar Guerra apuntan que la obra ya es orgullo de mexicanos y mexicanas y Daniel Alcalá destaca la manera eficaz en la rendición de cuentas. Todos le echan porras a la Sedena.

Con el chaleco guinda, los comisionados parecían integrantes de los siervos de la nación.

No hagas cosas buenas que parezcan malas, decía sabiamente la abuela Toya. ¿Qué no?

4.- Arrancó la versión 49 del Festival Internacional Cervantino en la tradicional ciudad de Guanajuato, en el que Cuba y Coahuila son los invitados de honor.