Alfa omega
La política exterior y la 4T
La Constitución establece respecto a la política exterior la conducción del titular del poder ejecutivo y en el artículo 89 señala la defensa de los derechos humanos, solución pacífica de las controversias y la no intervención, entre otros, como los valores a destacar como límite a la política exterior.
México rememora a grandes exponentes como Alfonso García Robles, Bernardo Sepúlveda y su Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos para la formación de carrera de los servidores públicos en el exterior. Y es una institución que con estándares de postgrado, generan para ese propósito, una sólida formación académica.
Es verdad que los jefes de Estado han hecho designaciones de naturaleza política y, recordamos los casos excepcionales de presidentes como Lázaro Cárdenas o Luis Echeverría, como casos que lo mismo han sido para enviarlos al exilio dorado o para alejarlos de la vida pública del país y sus decisiones.
En el caso del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, las designaciones las realizó por ejemplo, para favorecer a las viudas de sus aliados muertos o los gobernadores del PRI que entregaron la plaza.
Hubo también designaciones caprichosas como Pedro Salmerón, privando las sin razón, o el caso más reciente de Josefa González Blanco, un ejemplo de trato grosero, irrespetuoso y arbitrario.
Del Tintero.
La diplomacia vive su peor momento, por desgracia, anulando la tradición de liderazgo que por mucho tiempo ocupó nuestro país en la región hispano hablante y alrededor del mundo.