¿Desaparición de Morena?
Claudia lo dejó solo y lo mataron
Su homicidio ha llenado de indignación a millones de personas, no sólo mexicanos, sino de varios países del mundo.
El mismo advirtió que podía ser asesinado. Lanzó gritos desesperados para pedir ayuda, pero en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum, cerró sus ojos, tapó sus oídos, se dio vuelta hacia la pared y no hizo caso.
Ahora, la muerte de Carlos Manzo, ex presidente de Uruapan, Michoacán, pesa sobre su consciencia y la acompañará el resto de su sexenio y quizá de su vida.
Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, se hizo bolas en sus explicaciones sobre la seguridad brindada por las fuerzas armadas a Carlos Manzo. Dijo que en diciembre de 2024 se le asignaron seis elementos de la Guardia Nacional con un vehículo. Después, en mayo de este año, se le reforzó con ocho más.
Otro de los apoyos, comentó, fue mediante “operaciones en forma”, lo cual definió como el establecimiento de una misión específica y, aunque no detalló en qué consistieron. Luego dijo que se destina más vigilancia de la Guardia Nacional en dónde hay más actividad delincuencial.
¿Quién juzgó que en Uruapan no había actividad delincuencial y por eso se le retiró la vigilancia a Carlos Manzo? ¿Trevilla Trejo, el comandante de la Guardia Nacional, la presidenta? Que miopía considerar que no había peligro en Uruapan, cuando Manzo ya había advertido sobre ello.
¿Por qué digo que Claudia Sheinbaum lo dejó sólo y lo mataron?, porqué ella es la comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y Carlos Manzo le lanzó un llamado personal, directo, mediante sus redes sociales, para que no lo dejara solo y ella no hizo caso. Por eso los criminales acabaron con su vida.
La información de la propia víctima lo confirma. El 8 de octubre, Manzo escribió en sus redes sociales:
“Les comparto que los más de 200 elementos que llegaron hace algunos días para reforzar los operativos en Uruapan, por parte de la Guardia Nacional, fueron retirados de Uruapan. Esta decisión deja a Uruapan en estado vulnerable, ante las actividades ilícitas del crimen organizado.
Hace algunos días las fuerzas federales estuvieron trabajando muy bien, en coordinación con otras fuerzas de seguridad de los tres órdenes de Gobierno y logrando resultados y aseguramientos muy buenos en el combate a los delitos federales. Sin embargo, sin explicación alguna, los elementos de la Guardia Nacional que venían a Uruapan fueron retirados.
Hacemos un llamado respetuoso al Gobierno Federal, a la presidenta Claudia Sheinbaum, al secretario Omar García Harfuch, para que no dejen solo a Uruapan en el combate de los delitos federales que corresponde a la federación atender.
Nosotros, como municipio de Uruapan, seguiremos luchando con nuestra policía municipal y con lo que esté al alcance de nuestras posibilidades para hacer frente a esta problemática de inseguridad y de violencia que se vive en el país”.
Pero no lo escucharon en Palacio Nacional.
Carlos Manzo dio órdenes precisas para que sus policías abatieran a los delincuentes que se opusieran, con armas de fuego, a ser aprehendidos o que fueran sorprendidos cometiendo delitos. Eso pasa en cualquier parte del mundo. A eso se le llama uso justificado de la fuerza del Estado y está contemplado en nuestras leyes.
Pero eso no cabe en Morena, porqué el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, selló un pacto con los grupos criminales bajo el lema: “Abrazos y no balazos”. Como olvidar el trato preferencial que tenía con la madre de Joaquín Guzmán Loera y con el mismo “Chapo”, al grado de enviar cartas a las autoridades del gobierno de Estados Unidos para que fuera bien tratado en prisión, cuando nunca se reunió con las madres de asesinados y desaparecidos.
A los mexicanos nos duele ese homicidio. No hay periodista que no externe sus condolencias a la familia de Carlos Manzo, pero los funcionarios están tan acostumbrados a sólo expresar un pésame acartonado y lo hacen tan repetidamente en un México lleno de tumbas, que ya perdieron el sentido que esto significa.
Un pésame sirve muy poco, si no es seguido de acciones para que un homicidio anunciado sea evitado, porqué esta historia la hemos visto desde hace décadas, sin importar el color del partido que se encuentre en el poder.
La presidenta quisiera que los periodistas se limitaran a extender pésames, pero sin condenar la violencia que ella no ha podido frenar, así como tampoco lo hizo López Obrador, ni Calderón ni Peña, desde luego.
Llama carroñeros a los medios y periodistas que denunciaron las amargas circunstancias que rodearon el asesinato de Manzo.
No presidenta, carroñeros son los funcionarios de su administración que no escucharon el llamado desesperado del presidente municipal de Uruapan y lo dejaron morir solo. Esos sí son carroñeros.
Carroñeros son los políticos de Morena y de otros partidos, que protegen a los narcos, esos sí son carroñeros. El periodista sólo informa y opina sobre la realidad, esa que los corruptos construyen.
¿Qué hará el Gobierno Federal, volverá a dejar sola a la esposa de Manzo, quien acaba de asumir el cargo de presidenta municipal? ¿Cuántas semanas permanecerán los efectivos del Ejército y de la Guardia Nacional en Uruapan, antes de abandonarla a su suerte, como a su esposo?
¿Seguirá la presidenta con una política de complacencia hacia los carteles, como lo hizo López Obrador, quien llegó al descaro de darles abrazos? Yo avizoro que sí. Ya lo adelantó ella de alguna manera, al presentar una estrategia que veo condenada al fracaso, si no actúa en contra de los policías, de los militares, de los jueces, de los ministerios públicos, de los políticos, aunque sean de su mismo partido, que están protegiendo al narco.
Claudia Sheinbaum anunció una estrategia para reordenar las cosas en Michoacán. Es la tercera ejecutada por un Gobierno de la República para tratar de frenar la violencia que desde hace décadas oprime a ese estado. Los dos programas anteriores correspondieron a las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña, pero fueron un rotundo fracaso.
De hecho, las estrategias de Peña y Sheinbaum son muy parecidos respecto a la ejecución de programas sociales y culturales.
Los narcos deben estarse riendo al ver como el gobierno de la 4 T piensa frenarlos con reparto de dinero, vía programas sociales, cuando ellos le pagan cinco veces más a un chico al que convierten en sicario.
Mientras en ese estado, subsistan la impunidad y la corrupción, como sucede desde hace varias décadas, las cosas seguirán igual. Mientras desde los altos niveles del Gobierno de Michoacán, se sigan manteniendo lazos con los criminales, no cambiará nada. La presidenta Sheinbaum tendría que ir incluso contra políticos corruptos de su mismo partido, si quiere un cambio radical, pero creo que no lo hará.
Que la presidenta no se auto engañe, cualquier mexicano de buen corazón está indignado por el homicidio de Carlos Manzo. Ella trata de hacer creer que quienes han gritado su indignación en las redes sociales, son militantes de partidos de oposición. No es así.
No se equivoque, son mexicanos hartos de sufrir en carne propia la inseguridad, que va creciendo desde hace muchos años, que estuvo en niveles altos en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, pero que alcanzaron un pico infame en el sexenio de su predecesor, protector y maestro, Andrés Manuel López Obrador, con más de 100 mil homicidios dolosos en su sexenio.
“No quiero ser un alcalde más de los ejecutados. A mi me podrán matar, levantar, pero se queda el pueblo enojado por tantos asesinatos”, advirtió Carlos Manzo días antes de que lo victimaran a balazos.
El próximo 15 de noviembre, cientos de miles, si no es que millones de mexicanos, con indumentaria de color blanco y con sombreros, en honor de Carlos Manzo, llenarán las principales calles de una treintena de ciudades del país para gritar su rabia por la muerte del alcalde de Uruapan y manifestarán su repudio a las tibias medidas adoptadas desde Palacio Nacional para tratar de frenar una inseguridad que carcome, como cáncer, las entrañas de México.




