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CIUDAD DE MÉXICO, 28 de septiembre de 2025.- Este 7 de octubre, con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, los sindicatos de todo el mundo exigen una democracia que genere trabajo decente y la adopción de medidas urgentes para poner fin a la captura de las políticas públicas por parte de las empresas, señalo la Confederación Sindical Internacional (CSI).
Los trabajadores exigen que se tomen medidas para promover el Nuevo Contrato Social en favor de la paz, la justicia y la igualdad.
En la Cumbre Social Mundial de 2025, los gobiernos deben comprometerse por fin a atajar las causas profundas del aumento de la desigualdad, los conflictos y la fragmentación social. Una de las reivindicaciones prioritarias de la CSI es una democracia que funcione para los trabajadores, no solo para unos cuantos multimillonarios.
El informe Empresas que socavan la democracia 2025 de la CSI pone de relieve cómo una red cada vez mayor de empresas con prácticas antisindicales, multimillonarios de extrema derecha y fabricantes de armas impulsan la guerra, la división y la represión, al tiempo que empeoran los salarios y las condiciones de trabajo. Estos actores reescriben activamente las normas de la economía mundial para favorecer los beneficios privados en detrimento de las personas y el planeta.
“Somos testigos de un golpe de Estado multimillonario contra la democracia. Las personas que se benefician de la guerra, la represión y la desigualdad ahora utilizan su riqueza e influencia para controlar nuestras economías, gobiernos y futuros.”
El secretario general de la CSI, Luc Triangle dijo que “los gobiernos deben devolver la democracia a la población. La Cumbre Social Mundial es un momento decisivo. Necesitamos compromisos vinculantes con el Nuevo Contrato Social: empleos, derechos, protección social, igualdad e inclusión. El trabajo decente es la base de toda democracia digna de su nombre”.
La CSI pide que la reorientación del gasto militar a la financiación de la educación, el trabajo decente y la acción para combatir el cambio climático.
Una amplia reforma fiscal de alcance mundial para garantizar que las personas y empresas más ricas paguen la parte que les corresponde.
Un nuevo marco de las Naciones Unidas para el desarme y la transición justa que integre la paz y la sostenibilidad.
La aplicación plena de los derechos laborales y salarios vitales en todos los países.
Protección social universal.
“La lucha por el trabajo decente es indisociable de la lucha por la verdadera democracia. Este año, con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo, los trabajadores dicen ‘¡Basta! Exigimos una democracia que responda’”, concluyó Luc Triangle.