Hola Paisano
Desde hace mucho tiempo, cuando se introdujo el sistema mixto de representación, la integración de la Cámara de Diputados ha resultado un enigma aritmético difícil de entender. Se dice (podrá confirmarlo Arturo Núñez) que el talentoso abogado y parlamentario jalisciense José Luis Lamadrid Souza tomó como referencia el sistema de integración parlamentaria de Alemania, con ajustes, para dar con una fórmula que conciliara dos objetivos: la inclusión en la Cámara de viejas y nuevas fuerzas políticas, y preservar al mayoritario como partido dominante. Se erige así el sistema mixto en el que prevalece la mayoría simple (distritos) sobre la representación proporcional (plurinominales) que ha persistido con cambios no sustantivos.
Los políticos difícilmente entienden la lógica que subyace en las fórmulas de integración. En mi caso, viví la experiencia durante la dirigencia del PRI de Luis Donaldo Colosio para explicar la manera cómo operaba el sistema mixto; le ofrecí una tabla sobre los rangos de probabilidad para arribar a la Cámara según el lugar en la lista de los candidatos plurinominales, muchos de ellos (incluso en la dirigencia) pensaban que llegarían al cargo, cuando no tenían posibilidad aritmética alguna. El análisis se publicó en la revista Nexos, previo a la elección de 1991.
La dificultad para entender la fórmula de integración persiste. En dos campañas presidenciales se presentó una nota: al PRI en 2017 y al PAN en 2023 para advertirles sobre la importancia de ganar el mayor número de distritos para evitar que el adversario se hiciera de la mayoría absoluta y eventualmente la calificada. Se pudo cambiar el curso de los acontecimientos, en su lugar se privilegió la contienda presidencial y lo acontecido es historia. La regla es muy simple, el partido que gane más distritos es el que se beneficia de la sobrerrepresentación, implícita en la fórmula legal.
El espléndido trabajo de Integralia Consultores y la Universidad de la Libertad: Historia visual de la transición mexicana a la democracia, 1991-2024, ofrece información que los opositores debieran tomar en consideración y que aquí hemos referido: en la elección intermedia desde 1997 a 2021 en promedio 125 distritos de 300 se definen por una diferencia menor a 10% de los votos y 67, menor a 5%.
La contienda local es la expresión dominante de la elección intermedia, más ahora por la concurrencia de las elecciones locales, 17 eligen Ejecutivo y 30 presidentes municipales y alcaldes. La elección de gobernador y de ayuntamientos define, en buena parte, el resultado de la elección distrital. Si fuera el caso de que la oposición en su conjunto se unificara en la elección distrital y municipal, donde puede ganar (150 distritos aproximadamente), así incrementaría su posibilidad de lograr la mayoría en la Cámara de Diputados o, al menos, contener la sobrerrepresentación del adversario, aunque se aplicara la interpretación ventajosa al mayoritario, como en 2024. Huelga decir que la postura de MC de negar toda forma de alianza electoral opositora es claramente funcional a la sobrerrepresentación de Morena, incluso a costa de sí mismo.
Es explicable la dificultad de las dirigencias políticas para entender la aritmética electoral, lo que sí resulta incomprensible es su resistencia para tomar decisiones en su propio beneficio que, seguramente en algunos casos, especialmente MC tiene que ver con un cálculo que parte de la hipótesis que para ellos resulta mejor jugar el papel de oposición de la oposición que del régimen político, postura que puede resultar del oportunismo o del interés avieso de quienes tienen el poder decisorio en la organización.
El país es políticamente plural, realidad que se manifiesta aun en la elección de 2024; Morena obtuvo 40.8% de los votos. Lamentablemente, como herencia del pasado, la sobrerrepresentación en la ley altera un principio básico de equidad democrática parlamentaria: la igualación entre porcentaje de votos y porcentaje de asientos legislativos.
La elección de 2027 es histórica por muchas consideraciones; hoy mismo no se sabe en qué condiciones habrá de desarrollarse porque hay espacio para esperar lo impensable o imposible. Por lo pronto los jugadores -partidos y candidatos- deben librar una contienda con reglas que plantean dificultades y oportunidades; para la oposición actuar con acierto es obligado por lo que está de por medio y, también, por el retorno vergonzante y vergonzoso de una autoridad electoral bajo control oficial y la que tiene a cargo la remediación por la vía jurisdiccional.